La escena literaria en San Diego

Ya salió la revista Bomba H, que incluye mis traducciones y un ensayo sobre la poesía y los poetas en San Diego. Incluye textos de Brad Flis, Ben y Sandra Doller, James Meetze, Ana Carrete y Mark Wallace.

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En busca de la frontera perdida

Publicado originalmente en Papel o Tijeras, blog del Colectivo La piedra, junio de 2014.

delimitations 1Marcos Ramírez ERRE nos vuelve a sorprender con su trabajo más reciente, Delimitations, en colaboración con David Taylor, donde trazan la frontera México-EUA antes de la invasión estadounidense de 1848. El proceso fue registrado en tiempo real a través del blog http://delimitationsblog.tumblr.com.

Durante el mes de julio de 2014, ERRE y Taylor (junto con el cineasta José Inerzia, quien realizó la documentación visual del proyecto) se dedicaron a hacer un sondeo de la frontera que existió entre ambos países por un período de 27 años, entre 1821 y 1848, la cual nunca antes había sido recorrida en su totalidad. El sondeo consistió en el montaje e instalación de 47 obeliscos de lámina de acero, cada uno de ellos numerado, equipado con sus coordenadas y con un código QR para descargar en un dispositivo móvil la app de Delimitations. Las localizaciones GPS de cada obelisco, compiladas a través de Google Earth, se pueden descargar y visitar de manera virtual.

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El único intento anterior por trazar esta fugaz frontera había sido emprendido en el siglo XIX por John C. Frémont (en cuyo honor fue nombrado Frémont Pass, en Colorado), quien abandonó su misión para enfrentar a ejércitos mexicanos en Monterrey en 1848.

Delimitations completa de alguna manera el trabajo de Frémont; hace un recorrido desde el Océano Pacífico, en el límite actual entre California y Oregon, hasta la desembocadura del río Sabine, en la costa texana del golfo de México. Dicha extensión cubre a todos los estados fronterizos del sur (más Nevada y Utah), así como una parte del midwest estadounidense.

Las coordenadas de la frontera fueron tomadas del tratado Adams-Onís, firmado entre España y EUA, que se respetó después de la independencia de México en 1821. En el artículo 3º se establece que los ríos Sabine, Red (antes Roxo) y Arkansas, así como los paralelos 32o norte, 23o oeste y 42o norte, marcaban los límites entre ambas naciones.

Los obeliscos son parecidos a las mojoneras que existen en la actual frontera México-EUA, aunque mucho más pequeños y menos duraderos. Los miembros del proyecto saben que los obeliscos de lámina estarán ahí hasta que se pudran o alguien los mueva de lugar. “Tal vez todos los monumentos están donde los colocamos. No podemos saber. Eso era parte del plan”, dice Taylor, mientras que ERRE reflexiona: “La fronteras cambian, las culturas también. Mientras, se redefinen”.

Delimitations se presentó en el marco de la exhibición Unsettled Landscapes, en la galería SITE de Santa Fe, Nuevo México. El día de la inauguración, el 20 de julio de 2014, ERRE y Taylor ya habían instalado 24 de los 47 monumentos. En dicha galería habían almacenado el material necesario para los obeliscos restantes (ya que en la camioneta del proyecto no cabía todo el material junto), con los cuales continuaron su camino rumbo al actual sureste estadounidense.

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Las personas que ERRE, Taylor e Inerzia se encuentran a lo largo de su recorrido, así como las reacciones ante su proyecto, constituyen uno de los productos más valiosos que nos ofrece Delimitations. Así lo expresa Taylor en una nota temprana:

Mucha gente que hemos conocido tiene la vaga sensación de que la frontera México-EUA se movió. Pocos parecen comprender que México alguna vez abarcaba todo lo que hoy es Arizona, California, Nevada, Nuevo México, Utah, Texas, más de la mitad de Colorado y pequeñas porciones de Kansas, Oklahoma y Wyoming. Desde que colocamos el monumento 02, cerca de los señalamientos que dan la bienvenida a los visitantes de Oregon, la recién instalada mojonera comenzó a atraer la atención. Sorpresa y curiosidad describen mejor las reacciones. Una mujer que casi se mareó de la emoción sobre nuestra aventura nos preguntó qué tan grande había sido México. Le dijimos que cedió alrededor de 55% de su territorio después de la invasión estadounidense. Un hombre que acababa de llegar y escuchó la conversación dijo: ‘Qué pena que perdieron’”.

Sin lugar a dudas, Delimitations busca paliar esa amnesia histórica por medio de una reflexión sobre el dinamismo de las fronteras, que por momentos parecen inamovibles, aunque siempre son producto de las relaciones y las tensiones entre grupos humanos, por lo tanto un producto cultural, nunca natural.

Las reacciones variaban de un lado a otro. Taylor se acercó con Sean Kelly, un indio terrateniente de la tribu Shoshone-Paiutl, quien aunque tenía prisa y no pudo quedarse a conversar se sintió muy atraído por Delimitations. Mencionó que él y un amigo Navajo habían tenido, unos días antes, una conversación que encajaría con el tema del proyecto, “sobre cómo la historia y las cosas se desplazan”. Kelly consideró que el monumento 06 se vería bien en la entrada de su terreno, donde finalmente fue instalado.

Otra historia remarcable es la del obelisco 30, en Dodge City, Kansas. Escribe Taylor: “Si el perfil de México en 1821 hubiera perdurado, Dodge City habría sido una población fronteriza”. Actualmente, más de la mitad de los habitantes son hispanos, y una tercera parte blancos. Ahí conocieron a Mike Casey, dueño de un restaurante, quien para Taylor es un ejemplo de cómo las poblaciones en esta región se han adaptado a los cambios migratorios y sociales de la época, pese a las diferencias ideológicas inherentes entre ellas.

La nostalgia por los territorios perdidos; el suceso de adentrarse en un lugar desconocido pero que de alguna manera consideramos “nuestro”; la relación entre identidad nacional, frontera geopolítica y consciencia histórica; la migración de mexicanos a EUA, así como la concientización sobre todos estos procesos históricos y sociales, son algunos de los temas que Delimitations trae a discusión con la instalación de estos 47 obeliscos en la llamada “unión americana” que, bajo esta luz, se nos muestra como un cementerio de fronteras latentes.

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Taller: Gestión de archivos sonoros digitales

 

Taller 2016 Gestión de archivos sonoros digitales13, 14 y 15 de julio, 17:00-19:00 horas (habrá transmisión por live stream)
Sala Thomas Standford, Fonoteca Nacional

Francisco Sosa 383, Coyoacán, Ciudad de México
Entrada libre, previo registro en línea

Este taller de orientación teórico-práctica ofrece un panorama sobre la documentación digital, particularmente de archivos sonoros, con miras a contextualizar el “giro archivístico” que se ha desarrollado en diversas corrientes teóricas actuales a nivel internacional (humanidades digitales, media archeology, minimal computing, entre otras). Esta contextualización servirá para discutir la redefinición del concepto de “archivo” que se ha suscitado en los últimos años.

Asimismo, el taller ofrecerá un acercamiento a diversos tipos de repositorios digitales que han contribuido a cambiar nuestra manera de conceptualizar el proceso de documentación en la era digital. Ello llevará a conocer las alternativas que existen para desarrollar un sistema de archivo sonoro tanto individual como institucional a un bajo costo, así como a idear mecanismos para mantenerlo “vivo” y hacerlo crecer con ayuda de los usuarios (crowdsourcing).

Por último, se considerará uno de los pasos más importantes del proceso de gestión archivístico: la clasificación de metadatos (o tagging), para facilitar el acceso a una gran cantidad de documentos de manera rápida y eficiente.

Requerimientos técnicos:

Para el profesor: proyector, computadora, pantalla.

Para los alumnos: laptop con Audacity instalado y audífonos (sobre todo para la sesión 3).

Temario:

Sesión 1

  • Aproximaciones teóricas a los archivos digitales Humanidades Digitales
    • Media Archaeology
    • Minimal Computing
  • Técnicas de documentación y clasificación sonora digital
    • Edición de audio y tagging a partir de ciertos programas
      • Audacity
      • MusicBrainz
      • Mp3Tag
    • Técnicas de “Close listening” con estaciones de audio digital (DAWs) especializadas
    • Técnicas de “Distant listening”: ARLO y el reconocimiento automático de audio a gran escala
  • Etiquetación y clasificación de documentos sonoro
    • Clasificaciones primarias (“técnicas”)
    • Clasificaciones secundarias (“conceptuales”)
    • Actividad práctica: diseña tus propias clasificaciones

Sesión 2

  • Repensar el archivo en la era digital
    • Del archivo al repositorio
    • De la antología a la base de datos
  • Usos metafóricos de “archivo” y “base de datos”
  • Ejemplos en Norteamérica de archivosdigitales
    • The Walt Whitman Archive
    • The Orlando Project
    • SpokenWeb
    • PennSound/HiPSTAS
  • Pensar la abundancia: la era del Big Data 
    • Big data, big questions. Franco Moretti; Tanya Clement
    • Visualización de big data
    • Curaduría de big data: close listening, edición de audio, tagging,
  • Discusión en grupo: ¿para qué archivar?
    • ¿Qué archivar a futuro?
    • ¿Cómo archivar a futuro?
    • El archivo como herramienta de la memoria

Sesión 3

  • Sesión práctica de edición analógica y digital
  • Los alumnos trabajarán con un número reducido de archivos de audio (5 a 10), los cuales escucharán atentamente, editarán y etiquetarán de acuerdo a parámetros preestablecidos.

Bibliografía

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Treleani, M. (2014) Mémoires audiovisuelles: les archives en ligne ont-elles un sens? Montréal, PUM.

Música+Poesía

Texto publicado en la revista Picnic, año 12, 2016 (número especial sobre música en México, editado por Julián Woodside).

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Cuando empecé a escribir Shuffle. Poesía sonora (2011) formaba parte de Devrayativa, colectivo en el que, sin proponérnoslo, compartimos nuestro interés por la música y sus letras. De esa experiencia nació también otra obra que le debe mucho al diálogo música+poesía: La radio en el pecho. Covers (2010) de Eduardo de Gortari. También eran “devras” Luis Arce, hoy reportero de Marvin, así como Yaxkin Melchy, Daniel Malpica, Eliud Delgado, Manuel Serrano e Iván Ortega-López, quienes han mostrado cierta influencia de la música en su obra.

No éramos un caso de generación espontánea. Había otros atraídos por este intersticio disciplinario, como los miembros de Motín Poeta; los slams de poesía comenzaban a popularizarse y el festival Poesía en Voz Alta atraía numerosas propuestas y audiencias. Nuestros gustos reflejaban la escena multidisciplinaria del ex-DF.

La relación música+poesía se ha vuelto más notoria. Algunas antologías literarias, como la Norton, incluyen letras de canciones de Morrisey, Mos Def o Bob Dylan. No hay nada innovador al hablar de música+poesía, siempre han conversado fértilmente. Sin embargo, cuando parece que ya nos quitamos los lastres de siglos pasados, no falta quien entiende la poesía como se le da la gana.

Seminario – Colectivos, frontera y campos artísticos

Charla en torno a tres colectivos artístico-literarios de San Diego y Tijuana, en el marco del seminario de José Antonio Giménez Micó en la maestría en estudios hispánicos de Concordia University, en Montreal, Canadá, el 15 de marzo de 2016.

Más información:

La frontera silenciada. Tesis de maestría

“Arte, literatura y acción colectiva en Tijuana-San Diego”. Artículo académico

Odio y miedo en la era del nuevo terrorismo

Un día antes de la primera presentación de Sobre vivir Tijuana, un viernes 13, tuvieron lugar los ataques terroristas de París. De la cascada de información que atentados como éste provocan en los espectadores y telespectadores, el elemento que tocó una cuerda más sensible en mí fue el del concierto de Eagles of Death Metal. Josh Homme no estaba en esa gira y ninguno de los miembros de la banda murió en el Bataclan, pero la idea de tal cercanía está relacionada con lo que Judith Butler decía en su artículo sobre los ataques: “La mayoría de las personas que conozco dicen que están en un ‘punto muerto’, incapaces de pensar en profundidad acerca de la situación. Una forma de pensar en ello tal vez llegue con la invención de un concepto de duelo transversal – considerar cómo se produce la métrica del lamento, cómo y por qué los asesinatos en el café me conmueven con mayor intensidad que los ataques en otros lugares”. El grado de cercanía o, como diría Renato Rosaldo, de “invisibilidad” cultural, determina nuestra empatía e identificación con determinadas tragedias y no con otras.

El odio es ignorancia puesta en ebullición por el miedo. Escuché discursos xenófobos de mis huéspedes, los quebequecos, quienes no obstante su inmensa hospitalidad hacia quienes aprendemos su lengua se muestran reacios a aceptar (debido a su historia particular con la iglesia católica) las muestras de fervor religioso en espacios públicos. En los últimos meses, previos a las elecciones federales y provinciales, hubo una fuerte campaña mediática en contra del uso del niqab (un velo que cubre la totalidad del rostro, sólo dejando entrever los ojos) al momento de prestar el juramento de ciudadanía canadiense y al momento de votar. El debate, azuzado por los medios de comunicación, parecía querer crear conflicto y escisión en una sociedad inherentemente plural. Los comentarios de varios quebecos, sobre todo los de más de 40 años, me sorprendieron por xenófobos e intolerantes. El agua que derramó el vaso sucedió precisamente la mañana posterior a los ataques de París, a unas horas de mi presentación. Un quebeco, a quien admiro por su arte pero no por sus opiniones políticas, hizo el comentario que los medios han predicado a todos los que tenemos miedo hoy en día: la culpa es del Islam. Y la culpa no es del Islam, sino por una parte de los gobiernos fundamentalistas que no saben dividir política de religión, y por la otra de las políticas intervencionistas de países primermundistas, como EE UU, Francia y ¡oh, Canadá! No pude más e hice uno de mis berrinches argumentativos, una provocación-discurso. El mensaje llegó al lugar equivocado del planeta: una conocida francesa, con la que jamás había interactuado antes en redes sociales, me acusó de celebrar la muerte de sus compatriotas; me deseó que ojalá me tomara una cerveza por cada asesinado para morir congestionado con 128 (ahora 130) botellas. Yo me preguntaba si ella ha brindado por los 43 normalistas, por las 60,000 bajas en mi país por la guerra contra el narco, por los 523 años de muerte ininterrumpida en Latinoamérica. O más aún, por los atentados que ISIS realizó en Beirut el mismo día que los de París. No respondí nada; ella estaba cegada por el coraje, ni siquiera se dio cuenta que mi argumento era contra la islamofobia y no contra el colonialismo (aunque ambos van de la mano y es difícil discernirlos). Yo también estaba enojado, tenía miedo como ella, y me desquité con lo primero que tuve enfrente: mi computadora.

Fueron días en los que había mucho resentimiento en el ambiente. ¿No lo sintieron? Poco después, muchos amigos compartieron memes y comentarios donde respondían a la amenaza que ISIS hiciera a nuestro país, entre muchos otros, con un sardónico “Bitch please, welcome to Mexico”. Arguían que tendrán que ser muy sanguinarios para aterrorizarnos con algo que no haya hecho ya el narco y la guerra para contrarrestarlo. Tristemente, esta actitud bravucona y fanfarrona es típica de “lo mexicano”, y sin ningún problema pudo haber formado parte de los ejemplos sobre el carácter violento y atemorizado del mexicano, oscilante en la dicotomía abierto/cerrado, de una ficticia nueva adenda a El laberinto de la soledad. El asunto de fondo no es que en el país haya peores atrocidades que las que ISIS nos propone imaginar, sino que debemos oponernos a cualquier forma de intervencionismo, sea en nuestro propio territorio o en el de otros países soberanos, e incluso aquello que no son reconocidos como tales (como Cataluña y Québec, ciertamente, pero también Palestina, y México con relación a EE UU). Lo cierto es que hay muchas conexiones entre la historia de política exterior estadounidense en el continente americano y la historia de las intervenciones en Medio Oriente, desde el Destino Manifiesto, pasando por la Guerra del Golfo, hasta llegar a nuestros días.

La política intervencionista de Estados Unidos se ha transmitido ahora a los países francófonos a través de la guerra declarada por Francia, la cacería de brujas en Bélgica, los atentados en Malí, las muestras de apoyo por parte de los órganos internacionales de la francofonía, etcétera. En otro giro inesperado de la historia, el incremento de la seguridad nacional y la disminución de las libertades individuales no sucedieron en EE UU, sino en la Europa francófona. En estos momentos en los que parece que el odio está ganando en el mundo, amar al Otro es indispensable, un acto extremo de disensión. Ojalá no dejemos de salir y tomar las calles, que no nos arrebaten la posibilidad de volver a amar. Y ojalá ahora sí nos hermanemos con los pueblos que llevamos mucho tiempo sufriendo, como Palestina, Colombia, Nigeria, como México mismo.

El hecho de que no debemos sucumbir al odio no quiere decir que no hay que señalar las injusticias. Sé que he hecho daño y que no soy la persona adecuada para hacer esta afirmación, pero en un mundo cada vez más militarizado ya hay mucho dolor como para odiarnos más.